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¿Por qué te lesionas al correr? La movilidad del tobillo podría ser la respuesta

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La rigidez en esta articulación no solo aumenta el riesgo de lesiones deportivas, sino que también puede generar molestias en rodillas, caderas y espalda durante las actividades cotidianas.

Dolor de rodillas después de correr, molestias en la planta del pie o una constante sensación de sobrecarga en la espalda baja son problemas frecuentes entre corredores y personas físicamente activas. Sin embargo, la causa podría no estar donde aparece el dolor. De acuerdo con Mona, fundadora de Transition, centro de preparación física auspiciado por New Balance, muchas de estas molestias tienen su origen en una articulación que suele pasar desapercibida: el tobillo.

Aunque la mayoría de personas asocia las lesiones deportivas con una mala técnica o una falta de entrenamiento, la especialista explica que una movilidad limitada del tobillo puede alterar toda la mecánica del movimiento y generar un efecto en cadena que impacta al resto del cuerpo.

«El tobillo es la base sobre la que se construye cada paso. Si no tiene la movilidad adecuada, el cuerpo busca compensaciones en otras articulaciones, lo que termina generando sobrecargas y aumentando el riesgo de lesiones», señala Mona.

El eslabón perdido en la prevención de lesiones.

Al correr, el tobillo absorbe impactos que pueden superar tres veces el peso corporal. Además, almacena y libera energía para impulsar cada zancada y permite adaptarse a las irregularidades del terreno. Cuando esta articulación pierde movilidad, especialmente en el movimiento de flexión hacia adelante conocido como dorsiflexión, el cuerpo comienza a compensar.

Las consecuencias pueden manifestarse en diferentes zonas:

  • Pie y tobillo: fascitis plantar, tendinitis aquilea y molestias en la tibia.
  • Rodillas: aumento de la carga articular y aparición del llamado «síndrome de la rodilla del corredor».
  • Caderas y zona lumbar: menor capacidad para absorber impactos, generando tensiones y dolor.

No solo afecta a los corredores.

La importancia de la movilidad del tobillo va mucho más allá del deporte. Permanecer sentado durante largas horas, una realidad común en oficinas y trabajos remotos, reduce progresivamente la movilidad articular y altera la forma en que caminamos, subimos escaleras o realizamos ejercicios tan básicos como una sentadilla.

Según la especialista, una buena movilidad permite distribuir mejor las cargas del cuerpo, mejorar la estabilidad y reducir el desgaste innecesario de otras articulaciones.

«Muchas personas creen que la movilidad es algo que solo necesitan los atletas, pero influye directamente en acciones tan cotidianas como caminar, levantarse de una silla o mantener una postura saludable durante el día», explica.

Cómo reducir el riesgo de lesiones.

Además del fortalecimiento muscular, los expertos recomiendan incorporar ejercicios de movilidad articular dentro de la rutina semanal. Dedicar algunos minutos antes de correr o durante las pausas activas de la jornada laboral puede ayudar a mantener el rango de movimiento necesario para desplazarse de forma eficiente y segura.

«Cuando el tobillo pierde movilidad, todo el cuerpo paga las consecuencias. Trabajar esta articulación de forma constante es una de las herramientas más efectivas para prevenir lesiones y mantener una buena calidad de movimiento a largo plazo», concluye Mona. Puedes encontrar tu plan de preparación física en @transition.ei

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